Por: Remberto Ojito Estrada
GERENTE DE OPERACIONES - PETROVISA S.R.L.

En la actualidad, con el desarrollo de la tecnología, se ha hecho cada vez más importante que las personas posean la competencia necesaria para realizar las tareas correspondientes a los alcances establecidos en sus perfiles de puesto. 
La norma internacional NB-ISO-IEC 17024 “Evaluación de la Conformidad – Requisitos Generales para los organismos que realizan la certificación de personas”, establece los requisitos que deben cumplir estos organismos, para garantizar la competencia técnica en la evaluación de estas aptitudes. En Bolivia, la entidad encargada de la administración de la acreditación, es la Dirección Técnica de Acreditación (DTA) del Instituto Boliviano de Metrología (IBMETRO). 
En este sentido, la certificación de competencias de las personas en cumplimiento al Decreto Supremo N° 29519, debe ser realizada por Organismos Acreditados. El citado Decreto indica, en las Facultades del Instituto Boliviano de Metrología (Art  15, inciso e), que la “Acreditación de los organismos de certificación que operan en el territorio nacional, sean estos nacionales o extranjeros, como condición necesaria para que sus certificaciones sean reconocidas a nivel del Estado Boliviano”.
Por definición, la competencia no puede ser auto otorgada, por lo que es necesario que quien requiera demostrar competencia para un alcance especifico, sea evaluado por un Organismo de Certificación de Personas Acreditado. De la misma manera, este organismo debe ser evaluado en el proceso de Acreditación. 
Según la norma de referencia (ISO 17024), competencia es: “La capacidad para aplicar conocimientos y habilidades para lograr los resultados previstos”. Esta capacidad es la que se evalúa al candidato por parte del Organismo de Certificación de Personas, quien al estar acreditado, da la confianza sobre si la persona es competente o no y si cumple con todos los requisitos de la norma.
Adicionalmente, la certificación de personas es una herramienta para aportar confianza a autoridades, fiscalizadores o empleadores.  La confianza en los respectivos esquemas de certificación de personas, se logra por medio de un proceso de evaluación y reevaluaciones periódicas de la competencia de las personas.   El desarrollo de esquemas de certificación de personas, responde a la velocidad de innovación tecnológica y aumento en la especialización del personal.
 

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